
Partiendo de una peluquería ya pintada que le gustó a la jefa. El único requisito fue meter muchos colores, por eso cada edificio es de un color distinto. El punto de fuga desemboca en la puerta de la peluquería. Se ve desde el autobús y tiene delante una parada de autobús. Cuando se abre la persiana se ve otra cara en amarillos.





